Vivo y muero
Para M.B. y para mi, que compartimos el mismo dolor invisible...
A dónde quedan guardados los momentos?
Quién se lleva la vida que alimentaba?
Qué se hace con el resto que queda por delante?
Cómo se mira uno mismo en el espejo?
Cada día, cada mes, cada año se vuelven una tortura. Cuando el calendario toca “aquellas fechas” en las que todos festejan, y yo me pregunto ¿cómo se atreven? ¿es que no ven que muero del dolor? ¿por qué no entienden?
Y “ando sobre rastrojos de difuntos”, tratando de arañar la tierra para encontrar respuestas. Y parece muda, no responde. Ya no dice nada.
Y una vez mas se acaba, aun sabiendo que mañana todo volverá a ser como antes.
Vivo desenterrando recuerdos que se llevan mi sueño, mi poca paz. Que se agolpan en mi cabeza sin piedad.
Vivo construyendo mi muro, ideando mejores métodos para alejarme del mundo que me quedó.
Vivo soñando que estás aquí. Y me alejo de la realidad. Cierro los ojos, pero no estás.
Entonces comprendo que CADA DIA MUERO Y VIVO casi cíclicamente, con el más lento de los tempos con el que se pueda tocar el más triste Réquiem. Y no permito que nadie lo cante conmigo, como si así se hiciera más fuerte el dolor. Y ese es mi único alimento, mi único motivo: la inagotable mezcla de vida y muerte en la que me he convertido.
Los momentos vuelven.
La vida se va.
La esperanza de lo que vendrá.
El espejo roto.


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