Santiago y sus 4 años

Hoy Santiago cumple 4 años...
El 22 de Diciembre del 2002, a las 18:35 hs. asomó al mundo con una sonrisa.
Cuando salió de la sala de partos con sus papás, y lo ví: sentí que era el ser más maravilloso sobre la Tierra.
Apenas lo tuve en mis brazos para hacerlo dormir (cuando tenía unos días) le canté "Nanas de la cebolla" y se volvió una tradición, un código entre los dos. Pero, los chicos crecen, los tiempos cambian y poco después de cumplir el año ya no necesitó canciones de cuna para dormir. Sin embargo, cada vez que lo encuentro dormido, se la canto. Y cuando yo no puedo dormir de la tristeza, me la canto a misma, como si su presencia se trasladara.
Santiago está creciendo mucho, mucho. El Sábado me trajo sus carpetas del jardín! Se sentó a mi lado y me explicó con lujo de detalles cada una de sus "obras", la historia de cada una.
Cuando él se rie, se rie el Universo entero. Cuando extiende su mano, llega al cielo. Si te da un beso, caen estrellas en pleno dia.
Toda la vida voy a cantarle esta canción. Aún cuando sea un hombre, para que recuerde ser niño. Para que recuerde que no es bueno dejar de sonreir.
La cebolla es escarcha cerrada y pobre:
escarcha de tus días y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha grande y redonda.
En la cuna del hambre mi niño estaba.
En la cuna del hambre mi niño estaba.
Con sangre de cebolla se amamantaba.
Pero tu sangre, escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.
Una mujer morena, resuelta en luna,
Una mujer morena, resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo sobre la cuna.
Ríete, niño, que te traigo la luna cuando es preciso.
Alondra de mi casa, ríete mucho.
Alondra de mi casa, ríete mucho.
Es tu risa en los ojos la luz del mundo.
Ríete tanto que en el alma al oírte, bata el espacio.
Tu risa me hace libre, me pone alas.
Tu risa me hace libre, me pone alas.
Soledades me quita, cárcel me arranca.
Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea.
Es tu risa la espada más victoriosa.
Es tu risa la espada más victoriosa.
Vencedor de las flores y las alondras. Rival del sol.
Porvenir de mis huesos y de mi amor.
La carne aleteante, súbito el párpado,
La carne aleteante, súbito el párpado,
el vivir como nunca coloreado.
¡Cuánto jilguero se remonta, aletea, desde tu cuerpo!
Desperté de ser niño.
Desperté de ser niño.
Nunca despiertes. Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna, defendiendo la risa pluma por pluma.
Ser de vuelo tan alto, tan extendido,
Ser de vuelo tan alto, tan extendido,
que tu carne parece cielo cernido.
¡Si yo pudiera remontarme al origen de tu carrera!
Al octavo mes ríes con cinco azahares.
Al octavo mes ríes con cinco azahares.
Con cinco diminutas ferocidades.
Con cinco dientes como cinco jazmines adolescentes.
Frontera de los besos serán mañana,
Frontera de los besos serán mañana,
cuando en la dentadura sientas un arma.
Sientas un fuego correr dientes abajo buscando el centro.


4 Comments:
"Para que recuerde que no es bueno dejar de sonreir."
jeje. Sonreír y sonreír, jugar a sanar heridas (que, tal vez, ya vienen sanando)
Y tu sonrisa sana algunas mías.
Sigue sonriendo Alicia. Aunque me ausente sigo allí.
él tan tierno... Ya sé que estás (con menos pelo!!!)
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
A mí, en cambio, esta poesía me produce tristeza...tristeza por el recuerdo de los que murieron por sus ideas, tristeza por el hambre de aquellos tiempos, por los que se vieron separados de sus hijos, por la lucha fraticida de las dos Españas. Miguel Hernández escribió estas nanas para su hijo cuando se enteró, en la cárcel, de que su familia sólo tenía cebollas para comer. Nunca se reunió con los suyos.
Te faltó la última estrofa:
Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
Un saludo hasta Neuquen (qué exótico y evocador me suena este nombre).
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