domingo, agosto 06, 2006

Villa del Rosario

En mis tantas noches de insomnio, no sé cómo fui a parar al sitio web de Villa del Rosario, Córdoba. Ciudad en la que viví un año de mi vida. Y junto a esta página, llegaron a mi tantos recuerdos! buenos y malos, pero todos ellos retratos de mis andanzas y espíritu aventurero, que indudablemente he perdido...
Esta foto es de la "calle ancha" como le decían, traducido a un lenguaje ciudadano: Av. San Martín. Y justo esta foto fue tomada casi en Mateo Luque, mi calle. Causalidades de la vida.
Con mi acostumbrado atrofiado sentido de la orientación, llegué en "el porvenir" una tardecita calurosa de Febrero con un bolsito (mi mudanza ya la habia hecho en Diciembre:otra historia y aventura aparte, que algún dia contaré), me bajé en la terminal, estaba casi oscuro y di 20 vueltas hasta llegar a mi destino... Viví momentos gloriosos en ese lugar, encontré una familia que me adoptó y a la cual adopté como propia. Una gata que me visitaba todas las tardes. Un criadero de lombrices que alimentaba con pollo (si, con pollo...asi soy), mi emprendimiento de empanadas, paseos por el río, noches de cartas, "bochas", viajes a las sierras, horas de viaje en cole cba- villa/ villa-cba, juegos interminables con Fede, mates de pomelo, Domingo de misa, catequesis. Era señalada como "la porteña"... soy neuquina, pero mi forma de hablar les parecia de Baires, y nadie les hizo cambiar de idea. Mujer muy osada para el lugar, rebelde sin causa, un espanto, va.
A la semana de llegar, me mandan al súper: "Altamirano". Recién llegaba de la pileta, me bañé y me puse mi vestido "espíritu navideño" como lo llamaba (por sus colores), largo a cuadros, dos colitas y zapatillas azules (obvio). Entré, hice mis compras, me familiaricé con el lugar, todas las miradas se me clavaron al mismo tiempo... (situación que víví cada día, en todos lados, y hasta me divertía) llegué a la caja, hice mi cola y cuando lo miro a los ojos casi me muero. Creo que me fui del mundo por lo menos 5 minutos, despúes volví y traté de articular palabras, pero no pude. Él se puso igualmente nervioso, le pagué con mi Mastercard: la miró y me dijo
- Qué nombre raro, Alic.
- Alicia. No entraba el resto, le respondí...
Y me sentí una tarada!!! salí temblando de ahi y con una estúpida sonrisa en la boca.
Todos los días iba, a comprar no sé qué. Le hacía las compras a toda mi familia para ir más veces (ellos felices) Daba vueltas, hasta hacer un cálculo casi matemático en el momento justo que me atendería él y no la otra caja. Fernando. Un mes después me entero que era Fernando Altamirano, el hijo del dueño. Así pasaban mis días, estudiando, paseando, visitando el súper... nuestras charlas eran mágicas. Siempre en la caja. Cuando no trabajaba, pasaba en su moto por mi casa, 50 veces. Fue mi 1º cliente: él compraba mis empanadas especiales de muzzarella y cebolla. Hasta que un día, caminando por la orilla del río, lo encontré. Estábamos solos por primera vez. Charlamos horas, hasta que oscureció. Era muy tímido. Tenía ojos verdes azulados. Cuando nos despedíamos, me tomó del hombro, me miró a los ojos y me dijo:
- Estoy enamorado de vos, desde aquel dia en que te vi entrar. Y mi amor es imposible, porque mi padre me ha prohibido que me acerque a vos. Nos besamos y se fue.
No pude decir nada, entendía muy bien. Yo no encajaba en la estructura del pueblo. Nuestro "romance" fue de palabras y miradas. Un par de veces nos cruzamos en el boliche, miradas y más miradas...Hasta que en Septiembre, nos encontramos de casualidad en la feria rural a oscuras, no dijimos nada: sólo nos abrazamos.
Un amor sin besos, de ausencia, de distancia. Un recuerdo clavado en el alma.
Me fui, y nunca más lo vi. Pasaron varios años, y me enteré hace dos que había muerto. Un accidente. Discutió con su padre (siempre lo hacían), salió en la moto y se partió en dos en un poste. Cuando digo "se partió en dos", así fue. Quedó dividido en dos. Fue horrible. Y la gran síntesis de su vida: dividido entre lo que quería "ser" y lo que su padre pretendía de él...
Una historia triste, así terminan mis historias. Nadie es felíz, ni come perdices.

6 Comments:

At 2:22 a. m., agosto 07, 2006, Blogger Alicia said...

Las historias tristes me ponen triste...creo que a vos también.
Y no está mal, ni bien. "lo que tiene el árbol de florido, vive de lo que lleva sepultado..." (fragmento de F. L. Bernardez)

Yo colecciono historias tristes, mi vida está marcada por ellas. Pero también gracias a eso, hoy soy quien soy. Con muchos defectos, pero con la frente en alto...

 
At 8:01 a. m., agosto 07, 2006, Anonymous Anónimo said...

No se que decir...nunca lo conoci, pero era como si lo conociera cuando vos me contabas, pero te quedo un recuerdo maravilloso, aunque un recuerdo de lo que no fue, de lo que podria haber sido, o tal vez de que mejor no fue..cada uno tiene su destino y el de él era ese...

 
At 10:30 p. m., agosto 07, 2006, Blogger El Bartender said...

Historia muy triste, muy del mundo real.
Me hiciste recordar los viajes en "el porve", yo viví un tiempo por allí.

 
At 1:04 a. m., agosto 08, 2006, Blogger Alicia said...

tal vez compartimos algún "destino"...

 
At 4:30 p. m., agosto 08, 2006, Blogger Pau Candi said...

me quedo con: "que nombre raro Alic" gracias por los tangos!

 
At 10:43 a. m., septiembre 07, 2006, Blogger María Esquitin said...

A pesar del final triste de la historia, es muy hermosa, en realidad. Ese amor era más fuerte, más puro y más real que otros amores que se bañan en besos y caricias. Agradece haber amado de esa manera y haber sido amada con el silencio más estruendoso del mundo. Felicidades.

 

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